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lunes, 6 de enero de 2014

Las siete leyes espirituales del éxito

La ley de la potencialidad pura
La conciencia tiene que ver con la potencialidad, el conocimiento puro, el equilibrio perfecto, la simplicidad y la dicha que son características de nuestra naturaleza esencial. Cuanto más desarrollemos nuestra propia naturaleza, más cerca estaremos de hacer realidad todos nuestros sueños.
Nuestro punto de referencia es nuestro ser interior y no los elementos que nos rodean. Cuando vivimos en referencia a objetos externos vivimos en el temor, en lugar de vivir en la autoreferencia, no es necesario vivir en la lucha por la aprobación de los demás.
En la auto referencia experimentamos nuestro verdadero ser, no tiene nada que ver con el ego ni la necesidad imperiosa de control.
Para estar en contacto diariamente con nuestro yo interno es necesario practicar el silencio varios minutos por día. Esta es una forma de experimentar la ley de la potencialidad pura. El campo de la potencialidad pura puede organizar una serie de infinitos detalles para nosotros. Otra forma es la práctica del no juzgar a los demás.
La Ley del Dar
El universo opera a través del cambio dinámico que es el dar y recibir. Debemos dar y recibir a fin de mantener el flujo de interacción entre elementos. Si no damos estamos frenando que la energía fluya hacia nosotros. Al igual que un río, la energía del dar debe mantenerse activa de lo contrario empieza a estancarse su propia fuerza vital.
Todo lo que tiene valor en la vida se multiplica cuando es dado. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón.
En realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean. Se trata de poner en circulación, en silencio y de forma desinteresada, la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás.
La Ley del Karma o de Causa y Efecto
Tiene que ver con la popular frase, cosechamos lo que sembramos. Al ser consientes de la decisiones que tomamos en todo momento sabemos que estas afectarán nuestra vida. A la hora de preguntarnos si debemos actuar de una manera u otra, debemos elegir la que nos haga sentir una sensación de placer en el corazón.
Tomando conciencia de las elecciones que hacemos, comenzamos a generar acciones que encierran un proceso de evolución tanto para nosotros como para todos los que nos rodean.
Y eso es todo lo que necesitamos hacer.
La Ley del Menor Esfuerzo
La naturaleza utiliza el mínimo esfuerzo para funcionar. Es la naturaleza humana hacer que los sueños se conviertan en realidad, con facilidad y sin esfuerzo.
Cuando nuestro punto interno de referencia es el ego, cuando buscamos poder y control sobre los demás, o la aprobación del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía.
Esta Ley para que se cumpla debe respetar 3 componentes:
1) La aceptación: aceptar a las personas, los hechos tal cual se presenten. 2) La responsabilidad. No culpar a nada ni nadie (ni siquiera a nosotros mismos) por nuestra suerte. 3) Asumir una actitud no defensiva. Hay que tratar de ser flexibles como la caña que se dobla en la tempestad pero no se rompe. Hay que vivir plenamente el presente dejando de pelear por defender nuestro punto de vista y desperdiciar energía que nos puede servir para crear.
Cuando alcancemos esa deliciosa combinación de aceptación, responsabilidad e indefensión, sentiremos la facilidad con que fluye la vida.
La Ley de la Intención y el Deseo
Esta ley se basa en el hecho de que la energía y la información existen en todas partes en la naturaleza.
El cambio consciente se logra a través de las dos cualidades inherentes a la conciencia: la atención y la intención.
La atención da energía, y la intención transforma. Cualquier cosa a la cual prestemos atención, crecerá con más fuerza en nuestra vida.
Cualquier cosa a la cual dejemos de prestar atención, se marchitará, se desintegrará y desaparecerá
La intención es el verdadero poder detrás del deseo. La sola intención es muy poderosa, porque es deseo sin apego al resultado.
La Ley del Desapego
Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella.
No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado. Para afianzarnos en esta experiencia es necesario afianzarnos en la sabiduría de la incertidumbre. En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos.
La incertidumbre, por otra parte, es el suelo fértil de la creatividad pura y de la libertad.
Cuando forzamos las soluciones, solamente creamos nuevos problemas. Hay que esperar que surjan las soluciones y estar atentos a la oportunidad.
Ley del Dharma o propósito en la vida
Esta ley dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito.
De acuerdo con esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo. Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia.
La ley del dharma tiene tres componentes. El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo. El segundo componente de la ley del dharma es la expresión de nuestro talento único
Todos tenemos un talento único. El tercer componente de la ley del dharma es el servicio a la humanidad – servir a los demás seres humanos y preguntarse: “¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?
Cuando nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo, la riqueza pasará espontáneamente de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma



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