tubrujo correo

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Santería

La religión afrocubana (popular) cuyas raíces se originan en la ardiente Africa Occidental. Se adora a la creación, El cielo, y la loma es Obatalá...

Palo Monte

Esta expresión religiosa tiene su raíz en los cultos de origen Bantú...

Espiritismo

Es una doctrina según la cual los muertos pueden entrar en contacto con los vivos, por lo general a través de un clarividente o médium...

Terapias Alternativas

Son prácticas de curación tradicionales mediante el uso de esencias, piedras calientes, entre otras...

Rituales y Obras

Mejora cualquier aspecto de tu vida, el amor, dinero, trabajo, familia, hogar...

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sábado, 7 de enero de 2017

¿Cuándo se debe utilizar sangre en los rituales?



Hechizos con sangreLos hechizos con sangre son peligrosos. El hechicero  utiliza el poder que se encuentra dentro de esta sustancia física, que es la sangre. Con este poder puede dar forma real a lo que se ha formado en el interior de su mente. Imponer un cambio en el mundo requiere una gran cantidad de fuerza de voluntad y suficiente auto-disciplina para controlar las sutilezas de estos conocimientos arcanos.

Más importante aún, requiere suficiente voluntad utilizar la potencia de la propia sangre. Un brujo que quiere aprovechar la sangre como parte de sus rituales o conjuros tiene que liberarse de las creencias sociales y culturales con el fin de explorar plenamente el potencial de los hechizos con sangre.
Los hechizos con sangre pueden resultar llamativos. Pueden ser utilizados para absorber las energías vitales de otras personas, maldecirlos con enfermedades o incluso limpiarlos y curar sus enfermedades. Los hechizos con sangre también pueden ser increíblemente sutiles. Reformar el mundo para cumplir su voluntad requiere algo más que apariencias llamativas. Se necesita tiempo, esfuerzo, determinación y transformación de las formas sutiles que se encuentran en los profundo de la esencia de todas las cosas. La magia con sangre tiene la intención de crear un estado de control sobre uno mismo y el mundo que nos rodea. Para quitar cualquier cosa que le impida cumplir con lo que más desea.

Los hechizos con sangre son un tipo de magia que se ve reforzada por el uso de la sangre durante el ritual. Mediante el uso de las esencias que residen dentro de la sangre, un brujo es capaz de potenciar el efecto de conjuro, a medida que agrega más poder para el propio hechizo con su sangre. Sin ella, el hechizo no es mayor o menor que cualquier otro hechizo. Con la sangre, el hechizo se carga con una enorme cantidad de energía. Debido a esto, el brujo es capaz de utilizar su propia potencia máxima, que viene del poder que reside dentro de su sangre. Estas cosas se combinan para aumentar sin límites la potencia de cualquier hechizo. Los hechizos con sangre son difíciles pero de gran alcance, permitiendo que aquellos con la suficiente disciplina, paciencia y poder puedan lograr resultados muy potentes y poderosos.El uso de sangre en un hechizo o conjuro es algo muy serio. Un hechicero o brujo cauteloso dudarían en usar un hechizo con sangre en contextos mundanos (si la sangre funcionara para ganar la lotería todos seríamos ricos instantáneamente). El consenso parece decir que la sangre sólo se debe utilizar para proteger a los seres vivos de las amenazas graves para su vida y salud. Esto no quiere decir que un encanto de sangre debe ser utilizada para protegerse de un compañero de trabajo molesto pero inofensivo, o incluso de un jefe que puede estar escribiendo tu carta de despido. Hay otros métodos de protección y si estos no funcionan con los problemas mundanos, quizás es el propio karma que está pasando por un momento difícil.

Los rituales con sangre harán que tú y tus seres queridos sigan vivos y sanos, pero no prósperos y poderosos. La sangre es algo elemental y básico, y sólo se debe utilizar para los fundamentos, que no incluyen dinero y prestigio. ¿Tu pareja compró una motocicleta que llega a 300 kilómetros por hora? Por todos los medios, haz un hechizo de sangre por esta persona. ¿Un ser querido está por enfrentar una operación o cirugía? Una vez más, un hechizos con sangre puede ser el más adecuado en esta situación


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los ahijados, sus tipos

Un Munanzo es una casa religiosa del culto conocido como Palo Mayombe. En él se distinguen, además del mayor y las principales plazas u oficios, un número determinado de ahijados e inclusive, en muchos casos, en torno al Munanzo están gravitando un número de personas, llamémoslas “simpatizantes”, que tienden a beneficiarse de frecuentes servicios, consultas, resolución de problemas, guía, etc; sin necesidad de estar oficialmente consagrados en el culto con las responsabilidades que esto supone. Centrándose durante un momento en el núcleo de ahijados de la casa, en algunos Munanzos podemos distinguir dos categorías que a lo largo de este artículo llamaremos Ahijado A y Ahijado B. Los dos ahijados son hijos del fundamento mayor de la casa, tienen exactamente las mismas ceremonias y consagraciones hechas por su padrino, y supongamos que tienen la suerte (otros no la tienen) de radicar en la misma ciudad de su mayor y por ende tener proximidad al núcleo más activo del Munanzo. Sin embargo, las diferencias se dan en el propio interior de cada ahijado y su predisposición al trabajo y el aprendizaje. El Ahijado A, es un tipo de ahijado a menudo dominado por la curiosidad. La religión es un elemento muy importante en su vida, a la par de otros elementos vitales como por ejemplo su familia personal, mantiene una relevancia para estos aspectos que le mueve visceralmente a desear superarse a sí mismo. Esto provocará que acuda con su padrino con cierta frecuencia, llevará algún presente para el fundamento porque no olvida la cantidad de veces que el fundamento le ha sostenido, aconsejado, resuelto… a él y a su familia. A veces será una botella de aguardiente, otras será un número de tabacos, pero otras veces será apenas un par de velas. Es conocedor que el fundamento no desea verle pasar miseria, y en cada encuentro lleva presentes que puede permitirse sin comprometer su economía. Tras saludar al fundamento en lengua, a la manera en la que ha sido enseñado por sus mayores, y entregar los presentes al fundamento, se sentará una o dos horas con su Tata y hablará sobre religión en profundidad. A menudo irá con su libreta, anotará conceptos, y en su casa los reflexionará e interiorizará. De esas reflexiones seguramente surjan más preguntas que en la próxima ocasión tratará de resolver. El Ahijado A, siempre que puede acude a ayudar a su padrino cuando éste atiende a otros ahijados o clientes. Aporta su ayuda física y energética y beneficia a su mayor de esta manera, pero además aprende la profundidad de los oráculos y procedimientos a medida que ve como su mayor los emplea. Se crea una dinámica de retroalimentación que le beneficia personalmente y beneficia a los demás, la suma de estas ocasiones, junto a las frecuentes visitas a su padrino, le hacen paulatinamente crecer en conocimiento y su práctica religiosa personal se vuelve cada día más profunda, resolutiva y enriquecedora. Es un ahijado que confía en su padrino y en el fundamento de su padrino, la confianza se ha forjado a través de la rotunda demostración, no se basa en la ingenua fe. Por eso, el Ahijado A es una persona libre en el sentido auténtico de la palabra. Sabe que manteniendo unos principios morales, dejándose aconsejar por los fundamentos y colocando los problemas en sus manos a través de la consulta y los procedimientos que salgan de la misma, no tiene absolutamente nada que temer. Su vida evoluciona y alcanza sus metas personales gradualmente, su familia tiene también su bienestar asegurado y eso, con el tiempo, forja un sentimiento de auténtico y profundo afecto y gratitud hacia los fundamentos y sus mayores. El Ahijado A acude a los ensayos del Munanzo, pone a disposición todo su talento y también toma grandes dosis de conocimiento a través de cada Mambo (canto sagrado) que va aprendiendo. Al Ahijado A no le importa, incluso, tomar el coche y conducir dos horas para poder hacer esto… en el caso de que no viviese exactamente en el mismo sitio. Del mismo modo que a una persona no le cuesta hacerlo para visitar a un familiar, pues aunque su gente (religiosa) es una “familia aparte” de su familia “biológica o fiscal”, sigue siendo un concepto familiar parecido en muchos sentidos. El Ahijado A no es problemático, colabora para mantener el lazo fraternal que debe imperar en el ambiente del Munanzo. Sin embargo, a veces los caracteres no cuadran bien; y en ese caso el Ahijado A se mantiene neutral, ajeno. No lo hace por satisfacción personal sino por conocimiento. Él tiene un vínculo sagrado con el fundamento de su mayor, del cual él “nació” el día de su iniciación, pero los demás ahijados también lo tienen. Su neutralidad es un beneficio que le hace al fundamento y al conjunto de la sociedad que cohabita en el Munanzo, como religioso sabe que si hay una persona mal intencionada, más pronto que tarde el fundamento gestionará ese problema… por eso sabe que él no debe de preocuparse. El Ahijado A, acude a todas las ceremonias convocadas en su Munanzo, al menos lo hace siempre que puede, más trata de cuadrar su agenda para que el número de asistencias sea mayor al de las ausencias. Hay veces, probablemente varias, en las que no pueda presentarse pero siempre telefoneará a su padrino para excusarse, desear buen transcurso en el plante y enviar saludos afectuosos. Cuando va, participa activamente y en las fiestas disfruta con sus hermanos y su padrino. Mantiene un profundo respeto hacia las mujeres (o hacia los hombres, en caso de que sea una mujer) sabiendo, como bien sabe, que el Munanzo no es un club social donde conocer parejas, es una casa religiosa y esto no cambia por muy buena que sea la fiesta y suculento el banquete. Canta los mambos, toca el cajón o tambor (en caso de estar capacitado), repiquetea con las palmas, e incluso si se atreve baila. Disfruta honestamente y no le cuesta dejar disfrutar para ayudar a un hermano que, durante el frenesí, cae en trance de posesión. Momento sagrado donde las entidades comparten la fiesta con todos, y donde se producen muchos misterios que aquí no vamos a revelar. El Ahijado B, por su parte, es todo lo contrario. No esta movido por esa visceral sed de conocimiento, es más se inició con la pretensión de hacer más fácil su vida moviéndose lo justo. O incluso para tapar de su vida huecos que únicamente son responsabilidad de su indolencia. Su intención es aprender lo mínimo y llegar a tener ahijados propios, lucrarse y encima ser reconocido en la sociedad religiosa, no siendo consciente de su propia mediocridad. Seguramente haya recibido no pocos favores de los fundamentos de la casa, pero lo ve como algo normal que debe darse. Su poca intención le hace no visitar a su mayor, y cuando lo hace a veces ni saluda al fundamento ¡Ni de broma llevó un presente! A veces le reclama a su padrino, pareciese que quiere un curso por correspondencia (como si de un colegio se tratara) moviendose de su sofá lo justo. Tiene muchas cosas que hacer, claro, tiene responsabilidades familiares y laborales (y es comprensible) pero también tiene que salir todos los fines de semana de fiesta, hacer viajes y excursiones ¡y por Dios! No olvidemos las ineludibles 6 horas diarias en la Play Station ¡sacaron el nuevo Fifa! ¿qué hay mas importante que eso? En el Munanzo ha tenido episodios problemáticos, incluso en alguna ocasión el mayor ha tenido que intervenir. Tal vez incluso en una ocasión llegó a ser sancionado con dureza por una falta de gravedad relativa. En una fiesta apenas se entera de nada, está más pendiente de lo bien que baila la persona de enfrente. Si no intentó algo con esa persona no es respeto, más es temor de su mayor. Ha tenido alguna rabieta, no comprende por qué otros hermanos demuestran mayor conocimiento que él. De hecho, ha pensado en abandonar su Munanzo varias veces. No puede evitar la envidia cuando otro hermano recibe la licencia del fundamento mayor, para obtener un fundamento propio y abrir su propio Munanzo -¿por qué él y no yo?- se pregunta. Es difícil verle en alguna ceremonia, el 80% de las que ha acudido son porque eran para él. De vez en cuando hará un regalo a su padrino, tal vez al hijo de éste, pensando que así ganará puntos. Pero su frustración es enorme cuando entiende que todo depende de lo que diga el fundamento, no su padrino, e infelizmente el fundamento es francamente difícil de engañar. Otras veces no será un regalo, sino lo que él cree que es un regalo: llevará clientes, pensando ilusoriamente que su padrino depende de sus ahijados, cuando el buen padrino depende únicamente de él y forma la realidad a su voluntad cuando trabaja con su fundamento. ¿Que ocurre cuando uno y otro fundan su propio Munanzo? El Ahijado A, finalmente funda su propio Munanzo. Es un ser humano y como tal tiene ambiciones, sin embargo ha invertido muchos esfuerzos en verlas edificadas y, ahora por fin, tiene sus ahijados. En parte siente un poco de nostalgia de su “tiempo de crianza” a la sombra de su padrino, han sido muchos momentos de diversa naturaleza y se han forjado lazos sanos de afecto que se han vuelto sólidos con el paso de los años y las decenas (puede que cientos) de veces que el fundamento ha obrado a su favor. Se han cumplido todos los procedimientos rituales para ello, al menos todos los exigidos en su linaje, y mantiene contacto con su padrino. Su labor lleva implícita todos estos años de aprendizaje, y aunque no estará exento de errores (de los que aprenderá) sabe que su padrino está a un “teléfono” de distancia para resolver dudas. Algo que sin duda será necesario durante los primeros años. A veces plantarán juntos en ceremonia, tal vez sean varios Munanzos: el suyo, el de su padrino y el de uno o dos hermanos más, que también dirigen sus propios Munanzos como él hace. Serán momentos emocionantes donde los ahijados del Ahijado A conocerán a su “abuelo en Nganga” y donde la fuerza de los fundamentos unidos obrarán proezas que escapan a la imaginación. El Ahijado B, o bien su padrino cometió el error de darle esa licencia o bien decidió escindirse y autoproclamarse Munanzo. Ignorante de que sin determinadas ceremonias, la corriente energética del linaje no le ha sido entregada. Ese ahijado nunca volverá con su padrino, olvidará rápidamente las fechas de Aniversario del fundamento y ¡vete tú a saber que le cuenta a sus ahijados! Algunos conocimientos tendrá, sin duda, por lo que sorprenderá a los más inexpertos y se hará con una cartera de clientes, entre los cuales se contará sus propios ahijados; pues muy seguramente se fije más en la cartera de los ahijados que en su espiritualidad y bienestar. Llegará el día, sin embargo, que comience a tener que lidiar con problemas profundos y no sabrá desenvolverse. Fracasará. Quién sabe si por culpa de esto incluso algún ahijado saldrá mal parado. Llegará a oídos de su gente, de su mayor, del Tronco de su rama… y tomarán cartas en el asunto. Lo que sigue es privado, pero créame, el Ahijado B termina arrepintiéndose de haber hecho el payaso y probablemente huya a otra fe (habitualmente la Santería) contando algún cuento de camino. Volverá a comenzar la rueda, pues si la Nganga no es tonta, los Orishas tampoco… y se irá acercando el fin de su torpe recorrido religioso. Por malembeweb